viernes, 26 de junio de 2009

Bye Michael

Por todas las veces que he cantado tus canciones desde que era niño, por todos los videos musicales que anunciaban en el telediario y que veía medio país como si fuera un discurso del rey, por hacerme imitar el dichoso moonwalk en calcetines por el salón y por escribir Billie Jean, descansa en paz, crack. Y me refiero al músico que eras.

jueves, 18 de junio de 2009

Matthew Fox en el Hormiguero

Resultado: ya no aguanto a Pablo Motos.

Ya sé que es un tema de baja estofa para volver a escribir en el blog, pero tengo que decirlo. Anoche vi el Hormiguero, ese programa de gritos y aplausos por todo que ponen en Cuatro y que capitanea el antiguo "soy feo pobre de mí" y nuevo "estoy cuadrado y soy un superhéroe" Pablo Motos, ex No Somos Nadie, M80. Bien.

Ayer lo vi porque traían a Matthew Fox, infinitamente más conocido como "Jack de Perdidos", y en mi casa más conocido como "el coñazo de Jack". Le hemos cogido manía al sabelotodo enterado de Jackie, qué le vamos a hacer. El caso es que oí el anuncio y me decidí a ver el programa.

Y bueno, podían haber invitado a Concha Velasco, la Veneno, Sor Citröen o un jarrón chino y el resultado habría sido el mismo. ¿Por qué? Muy sencillo: porque desde hace algún tiempo el Hormiguero se ha convertido en un programa de lucimiento pablesco, alias también Mr. Men's Health.

La entrevista propiamente dicha duró aproxidamente 3 minutos, con preguntas tan originales como "¿es verdad que Hawaii es un sitio donde sólo hay tías desnudas con cocos en las tetas, collares de flores y dicen todo el rato 'Aloha'?"... Los dos muñecos esos trancabarranquianos hicieron su aparición habitual para hablar a destiempo, supongo que creando el caos para la traducción simultánea, hacer un test estúpido y provinciano del tipo "vamos a hacer que Jack de perdidos hable como un gaditano" (¿?¿?¿?¿?) y poco más.

El resto del programa fue una sucesión jaculatoria de Mr. Motos, que se olvidó de que tenía a uno de los actores de la serie del momento delante suyo para enseñarle un muñeco de dinosaurio, dos coches con hormigas gigantes en la calle, a Flippy (alias a-veces-me-paso-con-la-coca) pegarse a un caballete con cinta aislante, y por supuesto a sí mismo, descender con un arnés sujetado a una barra con cinta aislante. Matthew Fox mientras tenía que mirar, aplaudir, y decir "qué bueno, muy bien". Ah se me olvidaba el calvo haciendo un truco estúpido con un puzzle y vacilando al sudoroso Matt poniéndose y quitándose peluquines, etc.

El final del programa, con Matthew ya a salvo del ego de Pablo, nos trajo a Raquel discutiendo con Pablo sobre mujeres y hombres en una serie infinita de chistes y bromas machistas y feministas más vistas que el tebeo. Cero original, y más tiempo de conversación que todo el programa con el invitado. Surrealista.

Cierto es que Matt podía haber sido un poco más alegre, dar más juego, etc... Pero me pongo en su piel y habría hecho lo mismo. Aquello no fue una entrevista, fue un "soy Pablo Motos estoy cachas y a mi programa traigo a Matthew Fox, aunque no sé muy bien para qué". Hace tiempo veía por el Digital el programa nocturno de Jay Leno en USA en el que invitaba a actores de Hollywood por ejemplo, con el único atrezzo de un sofá y una conversación. Y se disfrutaba mucho más. Algo parecido a lo que hace ahora Buenafuente.

Claro que para conseguir eso, lo de Jay Leno, hace falta que el presentador se prepare la entrevista, sea gracioso sin guión y deje que la conversación fluya. No que intente lucirse a toda costa "contra" los invitados.

Si no lo visteis, click en el Play aquí abajo. :)